Plancarta

La marea me acompañó en mi día, el flujo era un pin-pong por toda la ciudad. Entramos al metro, tu me contabas de la inecesidad de hacer dramas, del amor y su distancia, de los acuerdos, me contabas de tus alucinaciones e impaciencia, reías y la cara se iluminaba, yo reía. Bajando estaban con todo un grupo de chicas, gritando, explotando, fluyendo; traían plancartas con la leyenda “¿Qué si fueran tus hijos?” y su voz lamentaba en voz alta “Vivos los queremos”, mi pecho se aceleró, tú observabas perpleja. No sé que pasaba en mí, había algo dentro, yo era una de esas chicas, ellas eran yo, y nosotras éramos todos aquellos que les quitaron el nombre. Comencé a ser huracán, algo pasaba en mi cabeza, yo era lágrima. Cuando en una ráfaga, mis ojos ven esa otra parte de los andenes, junto a la marabunta, ellos estaban, tú yo los veíamos, se besaban, lento, deteniendo lo que pasaba ahí, afuera, en el país y sobre todo deteniendo lo que pasaba en mí. Mi cara se enterneció, quise abrazar la vida, por irónica y hermosa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s